Una Iglesia con las puertas abiertas
Queridos diocesanos: esta semana he visitado tres pueblos de la Sierra donde la misa se celebra una vez al mes. En cada uno me esperaba alguien con la llave de la iglesia y una sonrisa.
«La fe no se sostiene con grandes estructuras, sino con personas que abren la puerta cada mañana.»
Quiero daros las gracias a todos los que hacéis posible que nuestras parroquias sigan vivas: catequistas, sacristanes, voluntarios de Cáritas, coros y tantos vecinos anónimos. El Día de la Iglesia Diocesana es una buena ocasión para mirarnos y reconocernos como familia.
Mons. Tomás Albarrán Quesada